Los medios de comunicación masiva contemporáneos juegan un papel protagónico dentro de los procesos de globalización. Asumiendo que estos procesos suponen (entre otros fenómenos complejos) la participación activa de individuos en la configuración de los aspectos económicos, étnicos, tecnológicos, políticos, etc., de una globalidad, me parece obligatorio preguntarme qué medios y métodos están disponibles para asegurar esa participación, de manera que uno no sea solamente un individuo consumidor de cultura global, sino que también sea productor de ella (independientemente de que tenga o no influencia en los círculos de aquellos que toman decisiones). ¿Cómo logro yo como individuo aportar activamente en la construcción de una globalidad? Tomando prestado un modelo de Arjun Appadurai: ¿Cómo logro yo como individuo modificar a gran escala el paisaje étnico, mediático, financiero, ideológico del mundo? (Appadurai, 46). Yo acudiría a los medios masivos de comunicación.
Me parece importante, en primer lugar, contrastar las características de los servicios que brindaba ayer un medio de comunicación, con los que puede brindar hoy. Tomemos a los medios de comunicación impresos que, a partir de la invención de la imprenta, potenciaron el acceso a información de lo que ocurre en el mundo para los individuos (Appadurai, 42). Yo diría que el servicio que prestaban era el de informar, comunicar, dejar saber lo que pasaba, lo que se investigaba, lo que se descubría alrededor del globo. Con la invención de la radio y la televisión, este servicio de los medios de comunicación masiva seguía siendo básicamente el mismo. Ahora, con el desarrollo de la tecnología de la información digital surge un nuevo medio de comunicación masiva: El Internet. El Internet como medio de comunicación masiva, se nos presentó al principio como otro medio más equiparable y básicamente de la misma categoría esencial que la de los impresos, la radio y la televisión. Pero, en su evolución, nos ofreció una diferencia fundamental: ya no solamente nos dejaba saber lo que pasaba alrededor del globo, nos dejaba también manipular y hacer que pasen cosas. Así, los medios de comunicación pasaron a ser (potenciados por un desarrollo tecnológico exponencial), de simples ventanas para ver el paisaje a portales de acceso para modificarlo. Creo que hoy en día tanto los medios impresos, cuanto la radio, la televisión y el Internet tratan de ofrecernos esta alternativa de ser protagonistas de los acontecimientos; nos los dejan saber, pero también nos ofrecen herramientas para intervenirlos. Trataré de ilustrar este punto de vista con un ejemplo contemporáneo.
Twitter y las elecciones presidenciales en Irán
El 12 de junio del 2009, los datos oficiales de los escrutinios de los votos para la elección del nuevo presidente de Irán se anunciaban dando como ganador al conservador Mahmoud Ahmadinejad. El candidato opositor, el reformista Mir-Hossein Mousavi, alegó que hubo manipulación en el escrutinio de los votos y se negó a aceptar el resultado, instando a sus seguidores a protestar. Los acontecimientos llevaron a manifestaciones pacíficas en las calles por parte de ciudadanos que exigían un cambio y el respeto a la democracia. Las manifestaciones trascendieron en magnitud e importancia las calles de Irán y su propia historia. La atención internacional se volcó al acontecimiento y los medios de comunicación nos dejaban saber en tiempo real lo que ocurría. Un medio de comunicación hizo algo más que mostrarnos los acontecimientos, se volvió un protagonista y una herramienta de intervención de los ciudadanos Iraníes: Twitter. Este portal de socialización que permite publicar en red mensajes cortos, comenzó a llenarse de mensajes de cuidadanos iraníes que reportaban en tiempo real los acontecimientos relacionados con las manifestaciones. Habían reportes de abusos de la fuerza pública de represión y mensajes cargados de contenido político. El hecho de que Twitter estaba justo en un proceso de lanzamiento exitoso y estaba inscribiendo a usuarios de manera vertiginosa, hizo que los acontecimientos de las elecciones en Irán lleguen a casi todos los rincones del planeta. Twitter en este caso puede ser entendido como un medio de comunicación masivo que, aunque se diseñó con la intención primordial de potenciar las capacidades de socialización en la esfera personal, se convirtió en portador de noticias en tiempo real. Cualquier individuo podía enviar su punto de vista de las cosas y su propia descripción de los acontecimientos sin la intervención de editores ni filtros de ninguna especie, se publicaba lo que cualquiera escribía.
Pienso que el hecho de que los ciudadanos, ya no solo de Irán, sino también del mundo, hayan podido (y puedan todavía) dejar mensajes de este tipo en Twitter, hizo que más gente reaccione, ayudó a generar una opinión política internacional dividida, brindó una plataforma para observar los hechos de cerca y denunciarlos, pero sobre todo aumentó el número de personas protestando en las calles de Irán. De esta manera es innegable su influencia para la forma en la que los acontecimientos al respecto de las elecciones en ese país se están dando. En este caso particular, Twitter como medio de comunicación no se limitó a informar acontecimientos, se convirtió en una herramienta de acción directa, tanto así que llegó a ser considerado una verdadera arma política por opositores y partidarios. Twitter pasó de ser un medio de comunicación masiva a ser un medio de acción masiva. Esto me parece que deja ver mejor el rol de los medios de comunicación dentro de un mundo conectado y globalizado, y podría hasta a llevar a una necesaria re-evaluación de su poder dentro de las agendas estatales; pues estamos hablando ya de medios de manipulación de mentalidades e ideologías que ya no pueden ser (especialmente en el caso de medios por Internet que no necesariamente se rigen a leyes estatales) fácilmente censurados.
Twitter entonces es un claro ejemplo de que los medios de comunicación masiva pueden ser utilizados para modificar directamente y a gran escala los paisajes dentro un mundo globalizado. Se podría argumentar que semejante protagonismo se debe solamente al hecho de que este medio de comunicación tiene como plataforma el Internet y utiliza tecnologías avanzadas de información, pero al hacerlo se estarían pasando por alto otros ejemplos de efectos similares producidos por medios tecnológicamente más modestos; como es el caso de los efectos políticos producidos en el caso de las intervenciones ciudadanas a través de la radio La Luna de Ecuador, que resultaron ser muy influyentes (por evitar decir determinantes) en el derrocamiento del Presidente de Ecuador en 2005, Lucio Gutiérrez. Se puede también argumentar que desde siempre la comunicación masiva y la propaganda han influenciado la mente de la gente y la ha llevado a organizarse para generar cambios importantes en la historia y en los paisajes sin necesidad de estar en un contexto globalizado; como en el caso de la influencia de las enseñanzas de Martín Lutero para la Reforma Protestante en el siglo XVI propagadas en gran parte gracias a la invención de la imprenta; pero en ese caso se estaría hablando de manipulación de ideas por los medios, más no (como en el argumento que defiendo aquí) de acciones directas de todos los individuos involucrados utilizando los medios como herramientas para la acción.
En conclusión, creo que los medios de comunicación, más que evolucionar, hoy en día mutan. Yo pasaría de llamarlos “medios de comunicación” a llamarlos “medios de comunicación y acción”; y los consideraría herramientas fundamentales si quisiera modificar a gran escala los paisajes que se dibujan en la globalización sin conformarme con ser un simple consumidor de cultura global, pudiendo ya ser un generador activo de ella, y sin tener que pertenecer al reducido grupo de los que toman las decisiones trascendentales.
Cristian Mogrovejo
Bibliografía
Appadurai, A. 2001. La Modernidad Desbordada. Buenos Aires: Ed. Trilce S.A.
Recursos electrónicos
Yahoo News. Noticiero internacional en línea. Página desplegada el 24 de Julio de 2009. Dirección del vínculo: http://news.yahoo.com/s/csm/20090619/wl_csm/oripe_1



Aquí mismo en el Ecuador, McDonalds ha hecho sus intentos de adecuar productos a la cultura. Empezaron hace 4 años con el sundae (helado de vainilla bañado en salsa saborizada) con salsa de maracuyá, el cual no duró mucho en el mercado, mientras que en la actualidad están haciendo un nuevo intento con el famoso helado McFlurry sabor a Tango, la famosa galleta cubierta por chocolate de Nestlé (adquirido en la compra de La Universal en 1966), para adecuar un producto reconocido por el gusto mundial, combinado con un sabor aceptado por el gusto local. 
